Un médico cura, dos dudan, tres muerte segura.
El cielo cura y el médico cobra la minuta.
El mal de muerte no hay médico que lo acierte.
Existen tres tipos de personas; aquellas que se preocupan hasta la muerte, las que trabajan hasta morir y las que se aburren hasta la muerte.
La más segura cura para la vanidad es la soledad.
La muerte está tan segura de cogerte, que te deja una vida de ventaja.
No hay cura para el nacimiento ni la muerte, sólo disfrutar el interválo.
¡Todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de su muerte!.
(...) en nuestra naturaleza hay tres cuerdas que pueden ser pulsadas por el motivo, es decir, tres fuentes de todas nuestras acciones: 1) el provecho propio (interés), 2) la compasión, y 3) la crueldad. - Ha de ser muy fácil reducir cada acción humana a una de estas tres cuerdas. - Las acciones realizadas por superstición religiosa fluyen del provecho propio. - Todas las acciones nobles y virtuosas, de la compasión. - La venganza es crueldad.
...pues él no quiere más que mi muerte. Y yo no quiero más que mi vida.
A la hora de la muerte las cosas se juzgan de muy diverso punto de vista.
A mi perro pimperl dele usted una porción de tabaco español, un buen pan y tres besitos.
A mí, cuando veo un muerto, la muerte me parece una partida. El cadáver me da la impresión de un traje abandonado. Alguien se fue y no necesitó llevar aquel traje único que había vestido.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
A pesar de las amenazas de muerte, no voy a aceptar la tiranía, sino más bien luchar en contra de ella.
A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido.
A veces, la causa sigue al efecto: por ejemplo, cuando un médico va detrás del feretro de su paciente.
Aburrirse es besar a la muerte.
Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.
Ajedrecista: los elegidos de la duda. Cada hombre deberá buscarse un fin propio, válido solamente para él y realizar su proyecto particular, que tiene un valor meramente subjetivo. Elegimos todo lo que somos, y somos eso que elegimos.
Al borde de la muerte más sonora que antes Las cigarras en otoño.
Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Algo hay tan evidente como la muerte y es la vida.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.