A juicio de los gatos, las personas no somos más que muebles de sangre caliente.
A veces nos volvemos locos porque olvidamos que somos diferentes, porque el amor no es una competencia para que cada uno supere la fuerza del otro, sino una cooperación que necesita de esas diferencias.
Afortunosamente, no respetamos la geometría. Somos iguales, pero no somos semejantes.
Ahora los actores somos más parecidos a los seres humanos que las estrellas del cine de antes. Yo no quiero ser ningún ídolo.
Ahora que nos amamos... somos raíces cálidas de la tierra.
Ahora que nos amamos...fuego somos donde mariposas se suicidan.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Algo más, algo menos, mi querido muchacho, las voces de los hombres son todas un engaño; sólo somos honestos cuando niños, y ya después en el sepulcro.
Ante dios, todos somos iguales.
Ante la enredadera en flor Comimos nosotros Que somos simples hombres.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Aunque somos nuestro propio tiempo, a veces somos el tiempo de otros y otros son nuestro tiempo, a veces sin quererlo, a veces queriendo, a veces durmiendo, a veces despiertos.
Cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno.
Cada uno somos un desierto.
Confiamos porque somos precavidos.
Consideremos los lirios del campo cuya fragancia es efímera; nosotros somos como ellos, la flor desaparece y se pierde el aroma.
Creo que he encontrado el eslabón perdido entre el animal y el hombre civilizado. Somos nosotros.
Cuando estoy con un amigo no estoy solo ni somos dos.
Cuando hablamos de construir sociedades, nosotros los estadounidenses somos todos torpes. Cuanto más poderosos nos volvemos, más ignorancia revelamos acerca de la naturaleza de otras culturas.
Cuando miro a una persona a los ojos y veo en ellos su corazón, intuyo que somos algo más que materia.
Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión.
Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande.
Cuando somos jóvenes lamentamos no tener una mujer, cuando nos hacemos mayores lamentamos no tener a la mujer.
Cuanto más conscientes somos de qué somos realmente, menos problemas tenemos.
Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.