Cuando he estado trabajando todo el día, un buen atardecer me sale al encuentro.
Cuando la felicidad nos sale al paso nunca lleva el hábito con que nosotros pensábamos encontrarla.
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.
Aquello que sale del corazón, lleva el matiz y el calor de su lugar de origen.
Como todos los jóvenes arranqué para ser un genio, pero afortunadamente la risa intervino.