Antídoto para el aburrimiento es la acción entusiasmante del servicio. Un aburrido no es quien puede, sino quien quiere.
El mejor servicio que podemos prestar a los afligidos no es quitarles la carga, sino infundirles la necesaria energía para sobrellevarla.
Es fácil ver cómo donde hay sacrificios, alguien los está recogiendo. Donde hay servicio, alguien está sido servido. El hombre que te habla de sacrificios está hablando de esclavos y amos, e intenta ser el amo.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
Nunca me detendré por crecer y ser mejor ser humano al servicio de esta Humanidad.
Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
Un hombre que piensa no en una mujer como un producto o servicio del sexo, sino en el sexo como un ingrediente de una mujer, puede hacer el amor.
Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen.
¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación más grande.