El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.
El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan.
El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia.
Empleo las palabras que me has enseñado. Si no significan nada, enséñame otras. O deja que me calle.
Es fácil reconocer si el hombre tiene gusto: la alfombra debe combinar con las cejas.
Existe sólo una diferencia entre un hombre loco y yo. Yo no estoy loco.
La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.
La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.
Lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de exageración.
Los errores tienen casi siempre un carácter sagrado. Nunca intentéis corregirlos. Al contrario: lo que procede es racionalizarlos, compenetrarse con aquellos integralmente. Después, os será posible subliminarlos.
Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.
A la luz de tu mirada despido mis penas todas, como a la luz de los astros la hoja despide la sombra.
Antes de yo conocerte soñaba que me amarías; ¡quién presta oído a los sueños, quién de los sueños se fía!.
Aprendí administración de las hormigas; música, oyendo los aguaceros; escultura buscando parecido a los seres en las líneas de las rocas; color, en la luz; poesía, en toda la naturaleza.
Aprovecha tus abriles y ama al hombre que te quiera, mira que el invierno es largo y corta la primavera.
Cada vez que a verte voy en tu puerta me detengo, pues temo que la alegría me trastorne el pensamiento.
Como el almendro florido has de ser con los rigores, si un rudo golpe recibes suelta una lluvia de flores.
Con las dificultades propias de los que caminan en un Ford del año 1920 y por un camino malo, vamos de tumbo en tumbo, pero avanzando, avanzando.
Creyendo darlo en tu boca he dado en el aire un beso, y el beso ha culebreado como una chispa de fuego.
Cuando el claro día llama a mis cristales, desvelado me encuentra en la sombra trazando tu imagen.
Cuando me esté retratando en tus pupilas de fuego, cierra de pronto los ojos por ver si me coges dentro.
Cuando muerto esté en la tumba toca en ella la guitarra, y verás a mi esqueleto alzarse para escucharla.
Desde la frente, que es lámpara lírica, desborda su acento como un aceite de aroma y de gracia la ardiente poesía.
Dos velas tengo encendidas en el altar de mi alma, y en él adoro a una virgen que tiene tu misma cara.
Educar es cultivar a un tiempo el conocimiento de lo verdadero,la voluntad de lo bueno y la sensibilidad de lo bello.