¡ojalá conociera un buen amigo para confiarle mi fortuna!.
Busca una sola sabiduría.
Con frecuencia bajo un traje sucio se esconde una gran sabiduría.
Conocer los senderos de la sabiduría es una aventura más arriesgada que dirigirse a la guerra, porque en la guerra se encuentra el dolor y la muerte, pero en la sabiduría, el eterno sufrimiento el alma
Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: "Ya me alcanza cualquiera".
Dame tu estar, amor, en los extremos, tu presencia y tu infiel sabiduría: por los caminos de la sangre mía ya no sé si es que vamos o volvemos.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; mas donde hay humildad, habrá sabiduría.
El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.
El conocimiento duerme y ronca en las bibliotecas, pero la sabiduría esta en todas partes, bien despierta, alerta.
El conocimiento viene, la sabiduría se queda.
El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.
El momento oportuno. Cuanta sabiduría entraña eso.
El placer da lo que la sabiduría promete.
El que ama la corrección, ama la sabiduría
El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.
El que yo tenga cariño, y muchas veces demasiado cariño, a la sabiduría, obedece al hecho de que me recuerda a la vida. Tiene ella el mismo mirar, la misma risa ¿ que culpa tengo yo de que las dos se parezcan tanto?.
El secreto de la sabiduría, el poder y el conocimiento es la humildad.
El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
En el dolor hay tanta sabiduría como en el placer; ambas son las dos grandes fuerzas conservadoras de la especie.
En la bondad se encierran todos los géneros de sabiduría.
En la sabiduría recolectada con los años he encontrado que cada experiencia es una forma de exploración.
En tres partes se divide el alma humana: en mente, en sabiduría y en ira.
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.