Con la invención de la bomba atómica he llegado a ser la muerte, el destructor de mundos.
Cuando la ciencia estaba en su infancia, la religión trató de estrangularla en su cuna.
Cuando un médico va detrás del féretro de su paciente, a veces la causa sigue al efecto.
De cualquier forma los celos son en realidad una consecuencia del amor: os guste o no, existen.
De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: Tuve una riña de enamorados con el mundo.
Di y haz algo positivo que mejore la situación; no se necesita un cerebro para quejarse.