El nombre propio es el que marca la individualidad; el apellido, las relaciones sociales.
En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da valor a la vida.
Me opongo a las relaciones sexuales antes de la boda, por el peligro de llegar tarde a la ceremonia.
Nunca subestimes el poder de las palabras para aliviar y reconciliar las relaciones.