En el tiempo donde los culos postizos son mayoría, gloria a éste que dice toda la verdad.
La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo, para el que la oye.
Quien no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.
Quien no ha sido besado en una de esas lluviosas tardes parisinas, nunca ha sido besado.