Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión.
El hogar es la prisión de la doncella y el taller de la mujer.
El hogar es la prisión de la soltera y el hospicio de la casada.
Estoy pensando que...podría de pronto abrir las alas, volar fuera de esta silenciosa prisión, reír en la cara de mi carcelero y, junto a ti, empezar a vivir de nuevo.
La peor prisión es un corazón cerrado.
No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo.
Prefiero libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Ser esclavo de tu amor, es como tener como prisión el paraiso.
Toda prisión tiene su ventana.
¡Oh, libertad gran tesoro! porque no hay buena prisión, aunque fuese en grillos de oro.