En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.
A veces pienso que Dios sobrevaloró su talento al crear al hombre.
A veces pienso que es una lástima que la poesía social sea la más atacada (bueno, la única atacada), ya que encierra grandes valores humanos además de los poéticos.
A veces pienso que la prueba más fehaciente de que existe vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros.
Algunas veces pienso en lo que los historiadores del futuro dirán de nosotros. Una sola frase será suficiente para definir al hombre moderno: fornicaba y leía periódicos.
Cada vez que hago un poema, pienso que algo se arranca de mí, algo que ofrezco a los demás.
Cogito, ergo sum. (Pienso, luego existo).
Cuando estoy trabajando en un problema, nunca pienso sobre su belleza. Solo pienso en como resolver el problema. Pero cuando lo termino, si la solución no es bella, se que esta equivocada.
Cuando pienso que un hombre juzga a otro, siento un gran estremecimiento.
La idea de ser presidente me da miedo, y no pienso que quiera el trabajo.
La noche infinita. ¡Pienso en cómo será en 10.000 años!.
Llueve copiosamente sobre mi cara y sólo pienso en tu lejano amor mientras cobijo con todas mis fuerzas, la esperanza.
Me anuncian la muerte de uno cuya presencia no me entusiasmaba y pienso: yo no pedía tanto.
Mi padre era poco amigo de explicaciones. Pienso que tal vez prefería enfrentarme al paisaje, a los hombres, a las cosas que pueden ayudar a entender la vida, para que poco a poco yo sacara mis propias conclusiones. Tenía, sí, el buen tacto de no ofrecerme espectáculos vulgares. Muchas veces, con una mirada o una palabra, me ordenaba alejarme de gentes que él no consideraba oportunas o dignas para mis ojos.
Muchas veces pienso que nosotros, los revolucionarios, somos como el sistema capitalista. Sacamos de los hombres y mujeres lo mejor que poseen, y después nos quedamos tan tranquilos viendo cómo terminan sus días en el abandono y la soledad.
No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.
No veo que la genética ofenda a los dioses porque no pienso que haya dioses de ningún tipo allá arriba.
Nos damos bien a la pena y nos imponemos privaciones para curar el cuerpo; se puede, pienso, hacer lo mismo para curar el alma.
Nunca pienso en el futuro. Llega enseguida.
Nunca pienso en el futuro. Llega suficientemente temprano.
Nunca pienso en mi como un ícono. Eso está en las mentes de la gente no está en mi mente. Apenas hago mi trabajo.
Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.
Pienso que un mensaje extraterrestre será tratado mucho más como una materia de estudio académico que como una mera serie de titulares periodísticos.
Pienso que una vida dedicada a la música es una vida bellamente empleada, y es a eso a lo que he dedicado la mía.