La esperanza es una cosa buena, quizá la mejor de todas, y las cosas buenas nunca mueren.
La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
No puedes hacer un acto amable demasiado pronto, porque nunca sabes cuándo será demasiado tarde.
Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.
Nunca lleves tus mejores pantalones cuando salgas a luchar por la paz y la libertad.
Quien no ha sido besado en una de esas lluviosas tardes parisinas, nunca ha sido besado.