Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
No hables al menos que puedas mejorar el silencio.
No hables de ti mismo; será hecho cuando te vayas.
No hables mal de las mujeres: la más humilde, te digo que es digna de estimación, porque, al fin, de ellas nacimos.
No hables mal de nadie cuya carga no hayas llevado a cuestas.
No hables mal del puente hasta haber cruzado el río.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
No hables, en manera alguna, hasta que tengas algo que decir.
No me hables. Quiero estar contigo.
Si quieres hacer la paz, no hables con tus amigos; habla a tus enemigos.
Y no hables más muchacha, corazón de tiza. Cuando todo duerma, te robaré un color.