Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada.
Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él.
El único propósito del castigo es la prevención del mal; nunca impulsará a nadie al bien.
La atención es la aplicación de la mente a un objeto; el primer medio para pensar es escuchar bien.
Quien es capaz de hospedar bien a la desgracia, puede hospedar serenamente a la felicidad.