Muerto el perro, se acaba la rabia.
Con rabia, el perro muerde a su dueño.
Nadie apalea a un perro muerto.
Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordáis y no os morderá. Esa es la diferencia más notable que hay entre un perro y un hombre.
A carne de lobo diente de perro.
A mi perro pimperl dele usted una porción de tabaco español, un buen pan y tres besitos.
A mí, cuando veo un muerto, la muerte me parece una partida. El cadáver me da la impresión de un traje abandonado. Alguien se fue y no necesitó llevar aquel traje único que había vestido.
A nadie pedí la vida. Me esfuerzo por aceptar, sin júbilo ni rabia, todo lo que la vida ofrece. Partiré sin preguntar al prójimo acerca de mi curiosa permanencia en este mundo.
A otro perro con ese hueso.
A perro flaco todo son pulgas.
A perro que no conozcas, nunca le espantes las moscas.
A perro viejo no hay tus tus.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A rey muerto, rey puesto.
Acabó la era de los caballeros andantes y comenzó la era de la humanidad.
Al burro muerto, cebada al rabo.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Al pan se arrima el perro.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Albergue pobre. Los gemidos del perro en la lluvia nocturna.
Amar al otro es renunciar a poseerlo, incluso muerto; renunciar a que vuelva, descubrir que sigue estando ahí, en un silencio que ya no nos causa pavor, en un desierto que se hace acogedor de lo más valioso que tenemos, lo esencial de lo que permanece cuando ya no se puede nada.
Aquel que tú crees que ha muerto, no ha hecho más que adelantarse en el camino.
Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de talento vive aun después de muerto.
Cada vez que escalo soy perseguido por un perro llamado ego.