Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: "Ya me alcanza cualquiera".
Vosotros miráis hacia arriba cuando ansias elevaros; yo miro hacia abajo, pues estoy elevado.
Y aun la ceguera del ciego y su andar a tiento han de dar fe del poder del sol que miró...
Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar y que lindo niño veo a tus ojos asomar.