Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.
Cada suicida sabe dónde le aprieta la incertidumbre
Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.
Cómo disfrutan en un bando y en otro los asesinos
Contra el optimismo no hay vacunas.
Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.
De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.
Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida
En ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo.
En la razón sólo entraran las dudas que tengan llave
Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio
La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.
La mariposa recordará por siempre que fue gusano
La muerte es una traición de Dios.
La perfección es una pulida colección de errores.
Los sentimientos son inocentes como las armas blancas
No es muy inteligente ni sensible y gozará despreocupadamente de la vida; vivirá sin enterarse de su insignificancia, y ésta es una variante, acaso la única posible, de la felicidad.
No hay alegría más alegre que el prólogo de la alegría
No olvida quien finge olvido sino quien puede olvidar...
No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices
No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.
Pasan misiles ahítos de barbarie globalizados
Patrias de nailon, no me gustan los himnos ni las banderas
Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo
Qué linda época aquella en que decíamos revolución