A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuanto he podido y jamás he faltado a mi palabra.
Bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida.
Como el mueble y la tela, tu desnudo ya no tenía imponencia bajo el aire, bajo el alma, bajo nuestras almas. Nosotros ya no entendíamos de aquello. Era el suelo de un ámbito celeste, imponderable. Éramos transparencias altísimas, calientes.
Déjame que sea tu noche, que enturbie tu transparencia. ¡Déjame ver tu hermosura!.
Desde entonces los caminos que conducen a tu alma no quieres que estén desiertos. ¡Cuántas flechas, peces, pájaros, cuántas caricias y besos!.
Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquéllos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad.
Deseo ardorosamente el mejoramiento de los pueblos. El bien público está en todos los instantes ante mi vida.
Deseo que todos sepan el bien para alegrarse, y el mal para remediarlo, si aman a su patria; así que nada oculto ni ocultaré jamás.
Dios hizo el mundo en sólo seis días, y se notan las prisas.
El arte de torear consiste en convertir en veinte minutos a un bello animal en una albóndiga sangrante ante un público alborozado.
El hombre es una breve aventura química sin sentido.-
El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.
El miedo sólo sirve para perderlo todo.
El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente.
El optimismo es una fuente de riqueza.
El poeta piensa en un amplio compas la realidad, lo psiquico y lo social, y gracias a ellos consigue fecundos y maravillosos efectos.
El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.
El silencio eres tú: cuerpo de piedra.
En el cine, incluso la naturalidad es algo que se fabrica.
En España existen cuatro idiomas: el castellano, el catalán, el gallego, el euskera y, además, el inglés de Torrejón.
En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro.
En mis labios los recuerdos. En tus ojos la esperanza. No estoy tan solo sin ti. Tu soledad me acompaña.
En mis principios no entra causar males sino cortarlos.
En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón.