No quiso la lengua castellana que de casado a cansado hubiese más de una letra de diferencia.
No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
Piezas somos de ajedrez y el loco mundo es la tabla, pero en la talega juntos peones y reyes andan.
¡Oh, libertad gran tesoro! porque no hay buena prisión, aunque fuese en grillos de oro.
Admiro la belleza del mundo… la alegría profunda de las cosas, y el profundo dolor…
Porque todo en el mundo es bello eternamente, y cada instante tiene su inefable emoción.