Al querer la libertad descubrimos que ella depende enteramente de la libertad de los demás.
Aquellos cuya conducta se presta más al escarnio, son siempre los primeros en hablar de los demás.
Cada vez que hago un poema, pienso que algo se arranca de mí, algo que ofrezco a los demás.
Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.
Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta. .