La fortuna es como un vestido: muy holgado nos embaraza, y muy estrecho nos oprime.
La poesía es poner la vida en palabras.
Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga.
Los hombres se cansan más de dormir, cantar, bailar y amar que de hacer la guerra.
Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta.
Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el Único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.