Para el hombre ocupado no hay día largo.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Un hombre no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible.
El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un amante. Su único fin está en el amor.
En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
"Un hombre" asi se registra en la posada. En una noche fría.
. . . Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su patria.
A cada edad de un hombre, el señor le da sus propias inquietudes.
A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar el hombre a quien serle fiel.
A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A la proporción, semejanza, unión e identidad del infinito no te acercas más siendo hombre que siendo hormiga.
A la sombra de un hombre célebre hay siempre una mujer que sufre.
A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.
A ningún hombre debe obligársele a hacer el trabajo que puede hacer una máquina.
A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.
A un hombre se le da la opción de amar a las mujeres o comprenderlas.
A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido.
A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre.
A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.
A veces pienso que Dios sobrevaloró su talento al crear al hombre.
A veces podemos aprender más de los errores de un hombre que de sus virtudes.
A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas.
Acepta los riesgos, toda la vida no es sino una oportunidad. El hombre que llega más lejos es, generalmente, el que quiere y se atreve a serlo.