Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.
Era una flor solitaria, mariposa gozosa te posaste ahí; después el polen de otra flor mas fragante llamó, y la mariposa voló
No tengo nada porque no lo tengo. Nunca creí que él fuese todo para mí y que, despegada de él, fuese un montón de basura
Pies, para que los quiero si tengo alas para volar.
Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobus me tumbó al suelo... el otro accidente, ¡es Diego!
¿Cuál es mi camino? ¿Esperarte? ¿Olvidarte? ¿Hacer lo que tú haces, ir de los brazos de uno y de otro, hoy dormir con alguien mañana con otro diferente?