El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Eso, me dijo el jubilado, en el parquecito de Santa Fe frente a la Basílica de San Francisco, que a veces uno no desea morir -sólo a veces-.
Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión.