A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.
Dos velas tengo encendidas en el altar de mi alma, y en él adoro a una virgen que tiene tu misma cara.
En el altar de tu reja digo una misa de amor, tú eres la virgen divina y el sacerdote soy yo.
Gracias le doy a la Virgen, gracias le doy al Señor, porque entre tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdí mi amor al canto ni mi voz como cantor.
Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.