Creo que no soy tan viejo como para ser venerable, ni tan joven como para ser un cómplice.
Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.
El hombre que ha perdido la aptitud de borrar sus odios está viejo, irreparablemente.
El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico.