Algunos se equivocan por temor a equivocarse.
Cuando sueñas, lloras o bailas como un loco y el temor acecha, te duele el tiempo perdido y llueve. Escribe entonces.
Donde acaba el deseo comienza el temor.
El éxito consiste en vencer el temor al fracaso.
El peor temor del mundo es temer a temer.
El que teme sufrir ya sufre el temor.
El sufrimiento,una vez encarado sin temor, era su pasaporte hacia la libertad.
El temor es siempre la confesión de una debilidad que desaconseja la lucha y no quiere ni ver al adversario.
El temor es un interés que se paga por una deuda que no tienes.
El temor y la esperanza nacen juntos y juntos mueren.
El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.
Es hermoso que los padres lleguen a ser amigos de sus hijos, desvaneciéndoles todo temor, pero inspirándoles un gran respeto.
La ansiedad es un arroyito de temor que corre por la mente. Si se le alimenta puede convertirse en un torrente que arrastrará todos nuestros pensamientos.
La más peligrosa de todas las debilidades es el temor de parecer débil.
Los hombres correrán tras la cosa que más temen, es decir, que serán miserables por temor a la miseria.
Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la ambición les impiden decirme lo que debo hacer.
Los sentimientos de amor y temor de dios no tienen su origen en dios, si no en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende sea su padre.
Mayor es el peligro cuando mayor es el temor.
Mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar.
Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navío ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.
Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.
No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor.
No hay amor sin temor de ofender o perder lo que se ama.
No hay condición tan baja que no tenga esperanzas, ni ninguna tan alta que no inspire temor.
No hay hoja que se mueva. Temor reverencial, en la arboleda de verano.