Cuando la televisión informa sobre algún hecho marginal, en ese momento deja de serlo.
Hay algo absolutamente tranquilizador sobre la televisión: lo peor está siempre por venir.
La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural.
La televisión es un arma de doble filo, con la que incluso el espectador puede llegar a suicidarse.