Ese precioso y necesario don del sentido común, que es el menos común de los sentidos.
La realidad no es otra cosa que la capacidad que tienen de engañarse nuestros sentidos.
Las discusiones cierran las puertas de los sentidos, y siempre enmascaran la violencia.
Un instante de gozo del corazón vale más que dos horas de placer de los sentidos.
¿Quién sabe si quizá todo el amor mío no fue más que un engaño de los sentidos, de la fantasía?.