El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.
La queja trae descrédito.
Filósofo es el que ya no se queja.
Nadie se queja de tener lo que no se merece.
Ningún tonto se queja de serlo; no les debe ir tan mal.
Sin razón se queja del mar el que otra vez navega.
Todo el mundo se queja de no tener memoria y nadie se queja de no tener criterio.
Todo el mundo se queja de su mala memoria; nadie de su poco entendimiento.
Vivimos instalados en la queja porque nos hemos olvidado de todo lo que existió antes. Para reorganizarlo todo, hay que reordenar también la historia. Incluso en La edad del hierro la historia desempeña un papel importante.