El ajedrez se trata de un duelo de un hombre contra otro, donde lo que es la personalidad del hombre queda comprometida. Cada jugador lucha contra su enemigo interior que es su torpeza o sus hallazgos.
El estado vino a ser así la verdadera persona ante la que desaparece la personalidad del individuo; no soy yo quien vivo, es él quien vive en mí.
Hay algo en la personalidad humana que se resiente a las cosas claras, e inversamente, algo que atrae a los rompecabezas, a los enigmas, y a las alegorías.
Hay que tener mucha personalidad y un entorno en donde uno se pueda sentir arropado para no dejarse llevar por la corriente de la moda.
La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna.
La sociedad es en todos los sitios una conspiración contra la personalidad de cada uno de sus miembros.
La tradición es la personalidad de los imbéciles.
Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; antes que nada, ¡soy español!.
Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo lúdico y lo erótico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino.
Una actitud de expectativa positiva es la marca de una personalidad superior.