A la pereza persigue la pobreza.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza.
El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.
Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, es pereza.
La fidelidad de muchos hombres se basa en la pereza, la fidelidad de muchas mujeres en la costumbre.
La pereza es la madre de la pobreza.
La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.
La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.
No exite pasión más poderosa que la pasión de la pereza.
No hay camino que no se acabe si no se le opone la pereza.
No he conocido más que dos placeres: la pereza y el sueño.
Pereza, llave de pobreza.
Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda.