El pecador debe arrepentirse. Pero ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación.
El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.
Es centro del demonio el pecho del pecador.
La única diferencia entre un santo y un pecador es que el santo tiene pasado y el pecador, futuro.
Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.
Préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio.
Se dice el pecado, pero no el pecador.