Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.
El valor de una nación no es otro que el valor de los individuos que la componen.
La nación que tenga el control del espacio aéreo, tendrá, en última instancia, el control del mundo.
No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente.