La filosofía es una meditación de la muerte.
La meditación es el ojo del alma.
La meditación fortifica a los fuertes y debilita a los débiles.
La meditación persistente sugiere siempre argumentos contra las decisiones; la profunda reflexión acaba a menudo en inercia.
La verdad en si misma solo puede ser alcanzada dentro de uno mediante la más profunda meditación y conciencia.
Los cuadros están hechos para estar en lugares de meditación.