El auténtico problema no es si las máquinas piensan, sino si lo hacen los hombres.
Hasta hoy las máquinas no han abreviado una hora el trabajo de un solo ser humano.
Las máquinas evolucionan y se reproducen a velocidad prodigiosa. Si no les declaramos la guerra muerte será demasiado tarde para resistirse a su dominio.
Las máquinas me sorprenden con mucha frecuencia.
Las máquinas siendo por sí incapaces de lucha, han logrado que el hombre luche con ellas.
Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles.
Las máquinas, lo mismo que la división del trabajo, en el actual sistema de la economía social, son a la vez fuente de riqueza y causa permanente y fatal de miseria.
Las mujeres no son otra cosa que máquinas de producir hijos.
Las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas.
Los Estados son grandes máquinas que se mueven lentamente.
Solemos decir que los inventos y descubrimientos que cambiaron nuestras vidas dependen de máquinas complejas. La verdad, sin embargo, es que seguimos aquí gracias a los porotos.
¿qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?.