El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer.
El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso.
El dinero es buen sirviente pero mal amo.
El dolor es una mal que un remedio precipitado irrita.
El ejercicio físico es una bobada. Si estás bien no lo necesitas y si estás mal no puedes hacerlo.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras.
El horizonte es negro, la tempestad amenaza; trabajemos. Este es el único remedio para el mal del siglo.
El mal cobrador hace mal pagador.
El mal consejo, para el que lo da es peor.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
El mal de muerte no hay médico que lo acierte.
El mal de no creer es creer un poco.
El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa.
El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal.
El mal genio es lo que nos mete en líos. El orgullo es lo que nos mantienen en ellos.
El mal humor nos hace muy pequeños.
El mal mas grande del mundo no es la pobreza de los desprovistos, sino la inconciencia de los asegurados.
El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas.