En plena luz no somos ni una sombra.
Encontramos la felicidad luchando en el medio de una rabiosa tormenta, no tocando el laúd a la luz de la luna, o recitando poesías en medio de la flores.
Enséñame a comer en otras manos, a no escribir poemas con tu huella, a apagar toda luz que tú encendiste, a separar el ruido de tu nombre de las cosas soñadas, de las cosas queridas.
Entre las combas y las sombras de tu hermosura no me pierdo, y tu nombre claro proyecta luz muy personal sobre tu cuerpo, que está en mi amor y fuera de su mágico radio secreto.
Esa mañana cuando la luz se metía entre las bancas a través de los álamos en el parquecito de Santa Fe frente a la Basílica de San Francisco, el jubilado me dijo que a veces uno no desea morir -sólo a veces-.
La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.
La conciencia es un instinto que nos lleva a juzgarnos a la luz de las leyes morales.
La desgracia abre el alma a una luz que la prosperidad no ve.
La literatura es una especie de luz intelectual que, a semejanza de la luz del sol, a veces nos permite ver lo que no nos gusta.
La luna, la nieve, y ahora a través de la llovizna, ¡la luz de la mañana!.
La luz de las estrellas que se han extinguido hace años todavía nos alcanza. Igual que los hombres ilustres que han muerto hace siglos, que nos alcanzan con las radiaciones de su personalidad.
La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad, principio de la vida según Platón, el teólogo de esta luz.
La luz irrumpe donde ningún sol brilla, donde no se alza mar alguno, las aguas del corazón impulsan sus mareas.
La luz ligera que envuelve las imágenes de los dioses ha prefigurado la luz impasible de la inteligencia.
La luz mediante la cual vemos el mundo se proyecta desde el alma del observador.
La mujer es la luz de la vida.
La noche muestra a las estrellas y a las mujeres bajo una luz mejor.
La oscuridad es efectivamente penosa para la mente, como lo es para el ojo, pero sacar la luz de la oscuridad, por el esfuerzo que sea, ha de ser deleitable y producir regocijo.
La oscuridad no puede deshacer la oscuridad; únicamente la luz puede hacerlo. El odio nunca puede terminar el odio; únicamente el amor puede hacerlo.
La sombra no existe; lo que tu llamas sombra es la luz que no ves.
La vida es sólo una pequeña luz entre dos grandes oscuridades.
Lago helado, la luna derrama su luz lejana.
Le has dado a mi semblante sin saberlo una luz interior que me hace fuerte, para vencer mayores soledades.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.
Luz del alma, luz divina,faro, antorcha, estrella, sol. . . Un hombre a tientas camina; lleva a la espalda un farol.