El honor que se vende, aunque se dé muy poco por él, siempre se paga más de lo que realmente vale.
El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.
El mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir.
Es preferible morir con honor que vivir con la vergüenza de un tirano dictando nuestros rumbos.
La mano del piadoso nos quita siempre honor; mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.
Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.