A veces, mejor que combatir o querer salir de una desgracia, es probar de ser feliz dentro de ella, aceptándola.
Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseable.
Así como toda carencia es desgracia, toda desgracia es carencia.
Cada hora de tiempo perdido en la juventud es una posibilidad más de desgracia en la adultez.
Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Desgracia imprevista nos hiere más fuertemente.
Doloroso es perder la patria, más doloroso temer esta desgracia, y dolorosísimo los dos infortunios juntos.
El dolor es la dignidad de la desgracia.
El hombre por lo común, solo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.
Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.
Es desgracia habitual en los ineptos la de engañarse al elegir profesión, al elegir amigos y al elegir casa.
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.
Halla en la desgracia consuelo el que lo prodigó en la prosperidad.
Hasta la desgracia se cansa de perseguir al pobre.
Hasta la desgracia se cansa.
La amistad disminuye cuando hay demasiada felicidad de una parte y demasiada desgracia de la otra.
La desgracia abre el alma a una luz que la prosperidad no ve.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
La desgracia es a veces ocasión de virtud.
La desgracia es capaz de abrir los ojos hasta a los ciegos. Es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña, como la felicidad.
La desgracia es la comadrona de las virtudes.
La desgracia no llega al hombre valeroso.
La desgracia, al ligarse a mí, me enseñó poco a poco otra religión, distinta a la religión enseñada por los hombres.
La fortaleza del hombre se prueba en la desgracia, y la fidelidad de un buen amigo se prueba en la tempestad.