Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
Hablar con mucha cortesía a veces conquista y otras empalaga.
La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje.
Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.