En bromas pesadas, las cañas se vuelven lanzas.
Las bromas son como la sal: se deben usar con gran precaución.
No hago bromas. Apenas miro el gobierno y divulgo los hechos.
No son bromas las que duelen.
Reconozco que muchas de mis bromas son muy idiotas. Admito mi parte de culpa en el proceso de idiotización del país.