Cada altar tiene su cruz.
Cuando Dios tiene su altar en el corazón de la madre toda la casa es su templo.
Dos velas tengo encendidas en el altar de mi alma, y en él adoro a una virgen que tiene tu misma cara.
En el altar de tu reja digo una misa de amor, tú eres la virgen divina y el sacerdote soy yo.