Comencé mi comedia siendo yo su único actor y la termino siendo yo su único espectador.
Creía que un drama era cuando llora el actor, pero la verdad es que lo es cuando llora el público.
Lo bonito de la profesión de actor es que no existe ningún orden en el tiempo o la edad.
Tengo 25 años, 70 centavos en el bolsillo y una sola ambición: llegar a ser actor.