Cuanto más vivo, más maravillosa se vuelve la vida.
Denme los lujos de la vida y con gusto prescindiré de las necesidades.
El arquitecto debe ser un profeta... un profeta en el verdadero sentido del término... si no puede ver por lo menos diez años hacia adelante no lo llamen arquitecto.
El arte por el arte es la filosofía de los bien alimentados.
Estoy por el completo a favor de mantener las armas peligrosas fuera del alcance de los tontos. Empecemos con la máquina de escribir.
La arquitectura es vida, o por lo menos es la vida misma tomando forma y por lo tanto es el documento más sincero de la vida tal como fue vivida siempre.
La ciudad de Nueva York es un gran monumento al poder del dinero y la codicia... una carrera en pos de la renta.
La ciudad venidera dependerá de la carrera entre el automóvil y el elevador, y cualquiera que apueste por el elevador está loco. . .
La juventud es una cualidad, no una cuestión de circunstancias.
La juventud no es más que un estado de ánimo.
La libertad viene de adentro.
La verdad es más importante que los hechos.
La verdad puede ocultarse, pero no extinguirse.
Lo que siempre pasa es aquello en lo que uno cree realmente; y creer en algo hace que pase.
Lograr el todo con lo mismo.
Los edificios, también, son hijos de la tierra y el sol.
Ninguna casa debería estar nunca sobre una colina ni sobre nada. Debería ser de la colina. Perteneciente a ella. Colina y casa deberían vivir juntas, cada una feliz de la otra.
No me importaría que la opera desapareciera. Desde que era un niño, me pareció un pesado anacronismo, casi el equivalente de fumar.
Orden a partir del caos.
Si la cosa sigue así, al hombre se le atrofiarán todos los miembros salvo el dedo de apretar botones.
Temprano en la vida tuve que elegir entre la arrogancia honesta y la humildad hipócrita. Elegí lo primero y no he visto razón para cambiar.
Todo gran arquitecto, necesariamente, es un gran poeta. Debe ser un gran intérprete original de su tiempo, de sus días, de su época.
Un experto es un hombre que ha dejado de pensar: sabe.
Un hombre es un tonto si bebe antes de los cincuenta, y otro tonto si no lo hace después.
Un médico puede enterrar sus errores pero un arquitecto apenas puede aconsejar a sus clientes que planten enredaderas.