Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
El teléfono de la oficina no suena en los quince primeros minutos de la jornada a menos que uno llegue tarde, y si se da el caso, suena continuamente hasta que uno se incorpora a su puesto.
Nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez.
Usa ropa interna audaz, bajo tu atuendo de oficina más solemne.