A veces podemos aprender más de los errores de un hombre que de sus virtudes.
Cita siempre errores propios antes de referirte a los ajenos. Así nunca parecerá que presumas.
Confiá en tu propio instinto. Los errores bien pueden ser tuyos en lugar de los de alguien más.
Echarle la culpa de tus errores a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores.
La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.
La religión, oh, sólo otro de esos numerosos errores que resulta de intentar popularizar el arte.