El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.
El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente.
Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
Envejecer es como ser penalizado cada vez más por un crimen no cometido.
Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo.
Envejecer es inevitable, madurar es opcional.
Envejecer es pasar de la pasión a la compasión.
Envejecer es todavía al único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo.
Envejecer no es tan malo cuando se piensa en la alternativa.
La máxima felicidad del matrimonio, cosa que los jóvenes ignoraran siempre, es la de envejecer juntos.
Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
Quizá uno empieza a envejecer en el momento en que empieza a dolerle la memoria.
Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles en el dificilísimo arte de la vida.