El valor es hijo de la prudencia, no de la temeridad.
Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
La experiencia y la filosofía que no conducen a la indulgencia y a la caridad, son dos adquisiciones que no valen lo que cuestan.
Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta.
...apelando a la prudencia según ese libro de la cobardía cuyo autor se llama sentido común.
A menudo, el dinero le da opciones, pero no necesariamente añade valor a su vida.
A padre guardador, hijo gastador.
A padre incircunciso, hijo irreverente.
Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión... Segundo, prudencia... Tercero, cautela... Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos.
Amo a mi patria casi infinitamente, como se podria amar a un hijo imbecil o malvado.
Aunque el Vaticano sostenga que la castidad es el valor supremo, en cualquier caso, me parece la aberración sexual más grande.
Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.
Bajo la máscara de la temeridad se ocultan grandes temores.
Cada ceremonia o rito tiene valor si se realiza sin alteración. Una ceremonia es un libro en el que una gran parte está escrito. Cualquiera entiende que puede leerlo. Un rito a menudo contiene más de un centenar de libros.
Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada.
Como es el padre, así es el hijo.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Dale valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Doble valor tendrá el beneficio que otorgues sin que te lo hayan pedido.
Dólares son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño.
El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene.
El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
El equilibrio mental, juicio recto, valor moral, audacia, resistencia, forma de tratar al prójimo y cómo sacar el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela.
El fanatismo es un monstruo que osa decirse hijo de la religión.