El ojo del amo engorda al ganado.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El ojo del amo, engorda el caballo.
Nadie debe comer sin habérselo ganado.
No dejes lo ganado por lo que está por ganar.
No seas fatuo, llevando el ganado, ¡sé un héroe desinteresado!.
Sin fe se puede perder un juego cuando ya casi está ganado.
Toda interferencia gubernamental en la economía consiste en conceder un beneficio no ganado, extraído por la fuerza, a algunos hombres a expensas de otros.